El Hospital de Barbastro recibe el reconocimiento de Asapme Huesca

El 15 por ciento de la población mundial sufre a lo largo de su vida algún tipo de problema que afecta a su salud mental y el tres por ciento de los adultos una enfermedad grave. La atención a las personas con enfermedad mental debe abordarse con un planteamiento "comunitario", es decir, mediante la complicidad de los profesionales médicos, la familia y el conjunto de la sociedad. En la última década, las administraciones y las asociaciones de familiares de enfermos se han dado la mano para organizar un sistema eficaz y que dé cobertura a todos los pacientes, independientemente de su residencia urbana o rural. En el Alto Aragón, Asapme-Huesca (Asociación Oscense Pro Salud Mental) lidera esta batalla. Monzón acogió los actos del Día Mundial de la Salud Mental, que incluyeron una mesa redonda.

F.J.P.
MONZÓN (HUESCA)
Ayer, con motivo del Día Mundial de la Salud Mental (10 de octubre), el salón de actos de la Casa de la Cultura de Monzón acogió la entrega del undécimo Premio Asapme Huesca a la Colaboración en Salud Mental, que recayó en el Sector Hospital de Barbastro, y la mesa redonda "El tratamiento comunitario de enfermos mentales: trasladar la atención al entorno de la persona afectada". La capital ribereña juega un papel importante en la red asistencial altoaragonesa porque en ella trabaja desde hace dos años el Centro de Rehabilitación Psicosocial de Asapme-Monzón (CRPS) que presta servicio a la zona oriental de la provincia.

Nuría del Río, presidenta de Asapme, entregó el premió a Vicente Salillas, gerente del Hospital de Barbastro. La primera indicó que la colaboración del centro sanitario con la asociación en todos los órdenes, y en particular la de las Unidades de Salud Mental de Barbastro, Monzón y Fraga, le hacen acreedor del galardón, y el segundo valoró el "trabajo coordinado" y anunció la inminente puesta en marcha del Hospital de Día de Salud Mental. "En el mundo reciben atención menos de la mitad de los enfermos mentales. En nuestra sociedad, mejoramos cada día. Las administraciones tienen claro que se trata de un servicio público y se necesitan muchos más recursos. Las claves son formación y sensibilización. Los médicos de atención primaria y los pediatras deben estar preparados para detectar y encauzar", recalcó Salillas.

En la mesa redonda intervinieron Daniel Navarro, jefe del Área de Rehabilitación Psicosocial y Apoyo Comunitario de la Fundación de Castilla-La Mancha para la Integración Sociolaboral del Enfermo Mental (FISLEM), Esther Torrente, diplomada en Enfermería de Salud Mental del Hospital de Santa María de Lérida, y David Fernández, terapeuta ocupacional de CRPS de Monzón. Navarro señaló que, con punto de partida en la mitad de la década de los noventa y mediando el compromiso de la clase política, cada Comunidad Autónoma ha adoptado un sistema. "Todos son válidos si recogen programas específicos complementarios de los tratamientos farmacológicos, la creación de una red de unidades de rehabilitación y centros especiales de empleo, y la coordinación con el movimiento asociativo, que fue pionero en la organización de la atención fuera de los hospitales", dijo.

David Fernández informó que el CRPS de Monzón atiende a 44 personas gracias a un concierto con la Consejería de Sanidad y Consumo. De ellas, 27 frecuentan el local asiduamente y 17 reciben atención a domicilio. Para el caso, el Centro es "un recurso ambulatorio de la Red de Asistencia de Salud Mental de Aragón". La plantilla la forman dos terapeutas, una psicóloga, una trabajadora social, una enfermera y un auxiliar administrativo. "Estamos satisfechos de la labor realizada en estos dos años y del respaldo de la DGA, pero el territorio es muy amplio porque alcanza a Ribagorza y Sobrarbe, y no llegamos a todos los sitios", añadió.

Al CRPS acuden "personas con enfermedad mental crónica que requieren un trabajo continuado en diferentes áreas de intervención para mejorar su ajuste psicosocial y facilitar la integración en la comunidad". Por medio de talleres y actividades educativas y de ocio, el Centro previene el riesgo de hospitalización, reeduca y rehabilita, fomenta la implicación de empresa e instituciones, mejora el conocimiento y las habilidades de las familias, y "promueve en la sociedad una visión realista, no marginadora ni excluyente, de la enfermedad mental". Lo dicho: tarea comunitaria.

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Fuente: Diario del Altoaragón.

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