Pausa veraniega
Llega el verano y es tiempo para hacer una pausa en las actividades de Arteterapia desarrolladas en el Centro de Día Arcadia.EL PERIÓDICO DE ARAGÓN
La Fundación Agustín Serrate de Huesca lleva ya muchos años con programas artístico terapéuticos en los que se utiliza distintas disciplinas (música, dibujo, pintura, escritura…) donde se constata la eficacia del arte para recuperar y rehabilitar a personas con dificultades en salud mental, con el objetivo en torno a la mejora de la calidad de vida, el desarrollo de la expresión, la creatividad y la comunicación, así como de la promoción de la relación y la participación social.
Las actividades psicoterapéuticas finalizan con cenas y encuentros distendidos. Mientras el grupo de pintura mitiga los rigores del calor visitando las últimas exposiciones programadas y los veladores de la ciudad, el taller literario se enreda en una madeja con el empeño de poner palabra a las emociones. Y a la coral Arcadia le quedan los momentos distendidos de disfrutar de los aplausos en una cena de encuentro y confraternización, tras los éxitos cosechados este curso.
Por su parte, el grupo de teatro Arcadia ultima los ensayos y preparativos para la representación de la nueva obra que llevará a los escenarios en septiembre en un encuentro teatral con los colegas de Teruel.
Ya se han sacado los bonos de las piscinas y preparan unas mini vacaciones en la playa. Cuatro días de relax en las playas de Tarragona. “El horizonte marino siempre despeja las dificultades y te obliga a reflexionar en otro espacio”, afirma el equipo de Arteterapia de la Fundación.
Tras las vacaciones estivales las actividades del Centro de Día Arcadia se reanudarán con brío. “En el otoño jacobeo recuperaremos los caminos perdidos, los caminos de encuentro, los caminos de recuperación, ya emprendidos en Canfranc…por una mejor calidad de vida”, asegura Paco Grasa.
A partir del 1 de Septiembre y hasta finales de año retoman la actividad con un proyecto de Fototerapia, impartido por David Viñuales, destinado a un grupo de 8 a 10 personas, en el que se intenta utilizar la fotografía como técnica proyectiva que permita trabajar con los usuarios aspectos emocionales, comportamentales, afectivos, biográficos, familiares y relacionales, mediante la interpretación de las obras realizadas por ellos mismos. “Se pretende explotar la fotografía como medio de expresión personal dentro de toda una labor terapéutica (laboral, psicosocial y psicoeducativa) viendo a la persona como un todo con una biografía e identidad personal a explorar”, apunta Javier Borau, gerente de la Fundación.